El Escorial

Estación de RENFE

Esa eterna olvidada (para desgracia de sus usuarios)

Esperando la llegada del tren

26/11/2006

¿Quién no conoce la estación de El Escorial?
Las estaciones de tren son lugares especiales. Lugares cargados de despedidas y bienvenidas, de desencuentros y encuentros, de tristezas y alegrías, de ilusiones, de preocupaciones… de emociones intensas al fin y al cabo. ¿Quién no guarda en su memoria al menos un instante así en su vida?
Y sin viajar, de niño imaginaba largos viajes mientras paseaba junto a mis padres a lo largo del andén de la estación de El Escorial. De repente se avistaba un tren al final de la recta… ¿Será de pasajeros o de mercancías? ¿Irá muy lejos toda esa gente? ¿Para qué servirá todo ese material que transporta? Solo eso, el paso de un tren, hacía volar la imaginación de un niño.
Con 9 o 10 años, para ir a la escuela de Don Amadeo, cruzábamos la estación a diario. Una línea que, a veces, se convierte en una frontera dentro de una localidad. La chiquillería se agazapaba en el paso subterráneo esperando la llegada del convoy para sentir las vibraciones y el traqueteo como algo emocionante. Cuantos más vagones pasaban, mejor.
Pero los tiempos cambian. Se supone que para mejorar. Y desapareció el viejo paso a nivel. Y más tarde, no hace mucho tiempo, la estación se construyó bajo tierra, dejando a sus antiguos edificios como testigos de un pasado nostálgico. Con esta obra, además, se abría un nuevo paso de comunicación entre el casco urbano y la parte más alta del municipio.
No voy a entrar a valorar la estética de la nueva estación, pero si su funcionalidad. En pleno siglo XXI, la persona que necesite saber de que andén parte su tren, o a cual llega aquel que espera, no tiene información visual rápida. En una estación funcional moderna, existen paneles informativos acerca del andén de llegada o de partida, de la hora real y del tiempo estimado para la llegada. ¿Por qué en la estación de El Escorial no? Hay que perder tiempo preguntando al empleado de la taquilla (cuando te toque el turno) o a través de megafonía, que da información de tarde en tarde sin que uno sea capaz de entender lo que dice por la mala calidad del sonido. Se instala un ascensor que sufre continuas averías. Parece lógico esperar que estas averías se solucionasen rápidamente pero no es así, lo que obliga a que muchos pasajeros tengan que subir un largo tramo de escaleras cargados con sus maletas. Y no solo eso, si no que si tenemos en cuenta que para acudir al Centro de Salud, muchas personas (con las dificultades propias de su edad o con algún tipo de discapacidad) atraviesan la estación a diario, se encuentran con una terrible barrera.
Llevo más de 2 años reclamando por escrito ante RENFE soluciones al respecto, pero es evidente que no muestran mucho interés ante mis reclamaciones. Pienso que la unión hace la fuerza, y por eso ánimo a todo aquel que opine que se deben realizar mejoras en la estación, a que pida la hoja de reclamaciones en la misma taquilla de la estación, o que presente su reclamación a través de la página web http://www.renfe.es/atencion_cliente/index.html (justo al final de la página, en letra pequeña, donde pone “formulario de atención al cliente”). Tengo redactado un escrito, que envío mensualmente a este servicio de atención al cliente, a disposición de todo aquel que esté dispuesto a utilizarlo directamente o como modelo de su reclamación.
Creo que ambos Ayuntamientos, especialmente el de El Escorial, deberían apoyar estas reclamaciones, por el bien de los usuarios diarios del tren, tanto de los que lo hacemos por necesidad como de aquellos que vienen de visita.
No es mucho pedir disponer de información visual y de información por megafonía correctamente audible (pensemos en los ciudadanos con discapacidad). Y yendo un poquito más lejos ¿qué tal si instalamos una escalera mecánica?, aunque el Ayuntamiento tuviera que participar en esta inversión para facilitar el paso de nuestros mayores y discapacitados al Centro de Salud.
Como dije antes, los tiempos cambian. Se supone que para mejorar. Conservemos la antigua estación y sus edificios simbólicos como patrimonio nuestro, como testigos de nuestra propia historia, pero por favor, adaptemos nuestra estación a las necesidades de la sociedad actual.

http://elescorial.cuadernosciudadanos.net/gavilan/2006/11/26/esperando-la-llegada-del-tren/
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