Con diferentes identidades, aquí estamos aquí convivimos
En los últimos tiempos la identidad cultural de algunos lugares, de algunos municipios ha ido cambiando. Todos nos movemos. Diferentes motivaciones o necesidades nos llevan de acá para allá.
Cuando cambiamos de comunidad vivimos y compartimos y nuestra identidad personal, lo que nos define como persona, ya no es lo mismo. La cultura del lugar donde vivimos se incorpora a "nuestra mochila", a nuestra piel. Somos lo que dejamos que nos marque la piel. Somos con lo que nos construimos y así nos redefinimos constantemente.
Así, como nos pasa, le ocurre también a El Escorial. Este pueblo nos ha acogido ¡qué gusto!. Y con esta acogida ha permitido "construirse de otra manera".
Pero ¿permitimos a todos los que llegan que incorporen su identidad cultural? ¿aceptamos a todos? ¿nos permitimos disfrutar de la gran riqueza que significa la incorporación de nuevas identidades culturales?
Hay tantas preguntas que hacernos sobre este tema. Para CONSTRUIR mi ciudadanía, mi incorporación a esta comunidad, quiero HABLAR de todo esto. Para REDEFINIR nuestra ciudadanía en comunidad, en El Escorial, TENEMOS QUE HABLAR EN CORO sobre nuestra modelo de ciudadanía: la de los escurialenses de siempre, los llegados hace años y los que se están incorporando.
Gracias por la acogida y bienvenid@s.
1. Es difícil y lento eso de redefinir. Supongo que hay que ir sentando unas bases, unos cimientos que permitan la redefinición contínua y necesaria para que cada comunidad permanezca en la contínua transformación que los tiempos modernos requieren. Pero, esa transformación ¿Debe permitir que permanezca algo inmanente, sustancial cuya desaparición supondría una pérdida del valor original? ¿O la propia sustancia originaria debe también someterse a la transformación y ser en cada momento una, sin ningún interés en la permanencia? Jajaja ¿Metafísica?
2. Las personas somos mucho más que metafísica. Somos materia permeable, nos guste o no. Somos arcilla. La arcilla se deja marcar, mezclar, rehacer. La arcilla toma la forma de lo que le golpea, pero nunca se rompe. Así, la arcilla, sobrevive a los baches del camino rodando y rodando. Al final, transformada, reconstruida, sobrevive de otra forma.
Así son también las comunidades. Nos guste o no. Eso es lo que yo creo. Me guste o no.